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PROMO 80 - "LUIS ESPINAL - SANGRE NUEVA"

Lionel Taboada
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LUIS ESPINAL
LUIS ESPINAL - SANGRE NUEVA en una frase

articulo proporcionado por Lionel para revisiòn....

LA PROMO 80 DEL SANCA

 

HISTORIA DE LA NO GRADUACIÓN

 

Por: Lionel Taboada Ordóñez (*)

 

INTRODUCCIÓN

 

En más de un siglo de historia escrita con letras de oro dentro de la educación en nuestro país, el Colegio San Calixto tiene una sola Promoción que no pudo acceder a la solemnidad de su acto de graduación como culminación de doce años de estudio y formación en sus aulas, se trata de la Promoción 1980 “Luis Espinal – Sangre Nueva”.

A lo largo de éste documento intentamos realizar una descripción de los acontecimientos principales que desencadenaron en este hecho inédito, insólito e inaudito que refleja la intolerancia y la incapacidad de los gobernantes de turno, que consideraron a aquellos jóvenes estudiantes como potenciales “subversores” y “enemigos” del régimen de “reconstrucción nacional” (que nombre paradójico, no les parece) tal como auto denominaron a aquel sangriento periodo de nuestra historia política, que veinticinco años después, vuelve a tener vigencia por el recuerdo de la inmolación cobarde y artera de Luis Espinal Camps S.J., en cuyo homenaje realizamos esta breve reseña de aquellos días aciagos.

No es intención de este artículo, realizar un estudio meramente sociológico, ni político, menos ideológico de lo sucedido, mas bien lo que se quiere es hacer un relato cronológico de los acontecimientos que nos tocaron vivir durante el año 80, de la forma mas sucinta y puntual posible.

 

LOS PRIMEROS DÍAS DEL ‘80

 

El año escolar de 1980 comenzó con relativa normalidad, considerando que terminaba una década muy difícil políticamente para nuestro país y que incluía a los siete años de dictadura de Banzer luego del derrocamiento del Gral. Juan José Torrez en el ’71; a las elecciones fraudulentas y al golpe de estado del ’78 a cargo del Gral. Pereda; al nuevo golpe de estado ésta vez a cargo del Gral. Natusch en el ’79 y al retorno a una muy frágil democracia con el periodo correspondiente a doña Lidia Gueiler que duraría hasta mediados del ’80, tiempo en el que retornaría la barbarie, la impunidad y todo lo que ya es de conocimiento general, con la vergüenza que éste recuerdo nos provoca.

Los sueños y los anhelos de los integrantes de la Promoción ’80 del Sanca, estaban intactos y todos nos preparábamos a vivir un año diferente y muy especial (y vaya que sí lo fue). A nadie se le pasaba por la cabeza toda la aventura que se venía por delante; nadie tenía ni la menor idea de lo que nos esperaba; y ni nos imaginábamos que pasaríamos a ser parte importante de la gran historia del Colegio San Calixto.

La Dirección del Colegio, dispuso que el Prefecto de la Promoción (así se denominaba por entonces al responsable del curso) sea nada mas ni nada menos que nuestro muy querido y respetado Vicente María Beneyto S.J.; parte de la historia viva del Colegio y que junto al Padre Gabriel Codina, al querido P. Mateo Garau, al recordado y vigente P. Jesús Auñón, al admirable P. Javier Cerdá y al P. Enrique Oizumi, entre otros, conformaban un equipo extraordinario que formaron a muchas generaciones de calixtinos orgullosos de esos tiempos dorados de nuestro Colegio.

Las primeras actividades programadas al comienzo de la gestión aparte de la elección de las directivas de cada paralelo y de la directiva única del curso, fueron la definición del nombre de la Promoción y de la fecha de realización del acto de la Toma de Nombre, decisiones muy complicadas para un grupo de jóvenes divididos en dos paralelos, cada uno con su posición bien definida y con representantes (recordamos al Nano Aranibar y Jaime Camacho, entre otros por el “A” y al Micky Moncada y al Lagarto Juan A. Arteaga por el “B”) decididos a defender su posición ante el global del curso, tratando de convencer a todos para aplicar sus propuestas. Fueron varias las propuestas y las explicaciones y arduas las discusiones, el lugar en el que se desarrollaban era el salón Audiovisual, una aula ubicada en el primer piso del Patio de Secundaria justo sobre el kiosco de la “gorda”, aula asignada para esa gestión a nuestra Promoción.

Luego de varias horas de discusión, un nombre logró el consenso de la mayoría, esa denominación era SANGRE NUEVA, solo quedaba pendiente la definición de si iba en español o en vocablo aymará MACHAQ WILA. La fecha para la Toma de Nombre estaba definida para la primera quincena de abril, de tal manera que todo estaba prácticamente definido y listo para encarar nuestro último año de colegio, alistándonos para enfrentar los retos post-colegio que se acercaban inexorablemente.

 

EL DÍA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

 

La última semana de marzo del ’80 traía consigo muchas sorpresas, sucedió algo que iba a cambiar radicalmente el curso de los acontecimientos; la madrugada del 22 de marzo llegaba con una noticia trágica puesto que luego de haber sido secuestrado la noche anterior al salir de una sala cinematográfica de la ciudad llegando a su casa en Miraflores, era encontrado muerto y con signos de inhumanas y crueles torturas, el padre Luis Espinal Camps S.J. crítico de cine, periodista y escritor; ácido crítico de las injusticias sociales que se desarrollaban cotidianamente en el país y ferviente defensor de las causas de los humildes y de los pobres.

Muchos de los componentes de la Promoción, no habíamos llegado a tratar directamente con Lucho y más allá de haberlo visto alguna vez entrando por el patio de Honor hacia el patio de Primaria, donde por aquel entonces se encontraban los estudios de Radio Fides; o circulando por los pasillos para dirigirse hacia el Cine del Colegio. No lo conocíamos personalmente, pero escuchábamos y leíamos algo de su obra y de su pensamiento, lo suficiente como para saber que nos encontrábamos ante alguien diferente, consecuente con su pensamiento y con sus ideas y con la valentía suficiente para no callarse nunca. Pero como no podía ser de otra manera, algunos de los muchachos, tenían al semanario AQUÍ, creado y dirigido por Espinal, como un material ineludible de lectura, que servía para reafirmar muchas ideas y convicciones y para conocer el punto de vista de una persona muy identificada con las víctimas de tanta injusticia y tanta desigualdad, moneda corriente de aquellos tiempos.

El asesinato cobarde del sacerdote jesuita Luis Espinal, nos obligaba como estudiantes de un colegio jesuita, a decidir respecto a brindar un homenaje justo a un mártir que había ofrendado su vida por sus ideales; no se crea que esa decisión fue sencilla y no trajo consigo problemas internos; en un grupo de estudiantes tan heterogéneo, obviamente no se podía tomar una decisión así fácilmente pues existieron muchas voces disonantes que no estaban de acuerdo con tomar el nombre de alguien que no conocían o de alguien cuyas ideas y acciones no provocaban mas que indiferencia y en algunos casos, hasta rechazo. La intervención de Vicente y las deliberaciones serias y maduras realizadas con argumentos firmes y razones diversas y valederas, derivaron en la definición final al respecto; razón por lo que consideramos que el mejor homenaje que pudimos hacer al mártir, era el poner su nombre a nuestra Promoción, de tal modo que por votación mayoritaria, decidimos que la Promoción 1980 del Colegio San Calixto, iba a denominarse a partir de ese momento, “LUIS ESPINAL – SANGRE NUEVA”.

 

EL GOLPE DE GARCÍA MEZA y ARCE GÓMEZ

 

Habían transcurrido casi cuatro meses desde la muerte de Espinal y desde que la Promo ’80 del Sanca llevaba su nombre, simultáneamente la frágil democracia que se vivía en nuestro país se debatía en su peor momento y la Presidenta Lidia Gueiler naufragaba en su intento de fortalecerla, hasta que el 17 de julio se daba inicio a un periodo oscuro, lamentable y degradante en la historia de nuestro país, el Gral. Luis García Meza encabezaba un sangriento y cruel golpe de estado que derrocaba a Lidia Gueiler e imponía un régimen de terror y de vergüenza que iba a afectarnos directamente resultando ser víctimas de la intolerancia, la incapacidad y las pocas luces de gente que nunca en su vida se imaginó llegar a esos niveles y menos actuar adecuadamente.

 

 

EL PADRE PUENTE Y LOS “ROJOS” DE LA ‘80

 

Todavía no teníamos idea de lo que se venía por delante, pero continuábamos con el año escolar aparentemente sin problemas; por esos días llegó desde Sucre al Colegio el Padre Álvaro Puente, enviado por el Provincial de la Compañía de Jesús y se hizo cargo de la materia de Religión. Estábamos en presencia de un sacerdote revolucionario, con ideas muy claras respecto a la situación social y política que se vivía en Bolivia y con conceptos definidos acerca de los militares y del régimen que establecieron en nuestro país; consideraba que como Promoción debíamos tener una visión clara de nuestra realidad para salir a formarnos profesionalmente con una conciencia clara de lo que debíamos buscar para nuestro país. En sus clases, se realizaban debates interesantes con intercambios de opinión y de criterios que no tenían censuras de ningún tipo; y como por esos días se acercaban los exámenes bimestrales, necesitaba evaluar nuestro rendimiento y para tal efecto propuso que cada uno comente sin censuras un documento emitido por el Arzobispado respecto a su posición frente a la situación política y social del país. Todos escribieron lo que pensaban, nadie se guardó nada; esa fue nuestra evaluación bimestral y Álvaro se llevó todas las hojas a su cuarto en el mismo Colegio. Pero algo sucedió en esos días, porque ese fin de semana (viernes para ser mas exactos) cerca al medio día, el Padre Puente celebraba una misa en la Capilla del Colegio y mientras esta se desarrollaba, vehículos del Ministerio del Interior cercaban al Colegio y varios paramilitares esperaban a que termine la misa para aprehender a Álvaro; alguien lo denunció y el gobierno (por encargo del Cnl. Luis Arce Gómez) lo secuestraba y allanaba su cuarto confiscando sus pertenencias, entre ellas los trabajos escritos por todos los integrantes de la ’80.

Ese domingo por la noche Vicente Beneyto recibía un llamado desde Buenos Aires; era Álvaro Puente, quien luego de ser brutalmente golpeado fue deportado y exiliado a la Argentina. Le contó a Vicente todo lo que le habían hecho y le recomendaba que ponga a los alumnos de la Promoción a buen recaudo porque escuchó a los paramilitares que decían que leyeron los “panfletos” generados por los “rojos” de la promoción de San Calixto y que tomarían cartas en asunto. Al día siguiente, como todos los lunes, en el patio de secundaria luego de cantar el Himno Nacional al ingreso, la promoción fue inmediatamente reunida y dispersada a sus hogares con la recomendación de no salir a la calle solos y evitar toda exposición pública por razones de seguridad. Esa fue la primera llamada de atención acerca de lo que podría suceder con nosotros posteriormente; al cabo de una semana tras reuniones sostenidas por autoridades del Colegio con funcionarios del Gobierno, pudimos volver a clases con garantías otorgadas por el Ministerio de Gobierno. A partir de entonces nada fue igual y empezamos a desconfiar de todo lo que vendría.

 

LA GRADUACIÓN FRUSTRADA

 

Luego de retornar a una relativa normalidad, comenzamos a prepararnos para llegar de la mejor manera posible a la culminación del año y con ello a conseguir aquel objetivo que todo estudiante de colegio desea y en algunos casos hasta añora, la Graduación; se definió como fecha el viernes 5 de diciembre de 1980 a las 19:00.

Vicente nos cuenta que con el fin limar todas las asperezas posibles con el Gobierno, se cursan las invitaciones respectivas a las autoridades del Ministerio de Educación (a la cabeza del también tristemente célebre Cnl. Ariel Coca) y se tienen previstos todos los detalles en Colegio para proceder a aquel solemne acto al que accedieron 97 promociones antes que la nuestra.

La tarde del jueves 4, sin previa cita ni convocatoria alguna comenzamos a reunirnos en colegio varios de los nuevos bachilleres, algunos con sus paquetes de zapatos, camisas o de algunas cosas para ser estrenadas al día siguiente; el Patio de Honor ya tenía desplegadas las banderas calixtinas y las sillas empezaban a ser acomodadas bajo la atenta mirada de Vicente Beneyto, la Virgen del Colegio contemplaba como varios entusiastas calixtinos se preparaban para culminar la primera etapa de sus vidas.

De repente una llamada telefónica y Vicente se pierde en la Secretaría del Colegio, nosotros continuábamos en el Patio de Honor imaginándonos lo vendría al siguiente día.

Algunos minutos después Beneyto sale desencajado y gritando a voz en cuello y con lágrimas en los ojos, que no podemos graduarnos porque por orden del Ministro del Interior (adivinen de quien) se prohibía la realización del acto de Graduación de San Calixto “precautelando la seguridad de alumnos y padres de familia”. Una verdadera infamia, una injusticia grandísima, un atentado contra los sueños de un grupo de jóvenes bachilleres cuyo único pecado era pensar y que a pesar de su edad, tenían la convicción de que las cosas debían cambiar para bien de nuestro país.

La Directora General de Educación Nila Auza, le comunicó a Vicente que la orden debía ser cumplida y que la decisión era irreversible e irrevisable, por otra parte le recomendaba que era mejor que “no arriesgue a los alumnos y sus familias” por que iba a existir vigilancia continua al Colegio.

Rostros que reflejaban incredulidad, ojos humedecidos, rabia contenida y mucha, muchísima desilusión, estábamos destruidos; ese era el panorama que se veía en esos momentos en el Colegio; mas tarde, una vez que Vicente se calmó y recuperó la calma, conjuntamente con el Padre Codina decidieron suspender el acto de Graduación y programar una entrega de Diplomas para el viernes 12 de 8:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00 en el Patio de Honor, con la esperanza de solucionar el problema y poder realizar el acto suspendido. Obviamente no se pudo, ahí acabó todo.

 

25 AÑOS DESPUÉS

 

Después de 25 años, los de la ’80 nos damos el gusto de ver que algunos de aquellos personajes siniestros se encuentran purgando sus culpas uno en Chochocoro (García Meza) y el otro en Miami (Arce Gómez).

Lamentablemente, la situación social parece no haber cambiado en demasía y muchas de las noticias de hoy son sorprendentemente similares a las de entonces.

Muchos están fuera del país, algunos cuantos han pasado a mejor vida y muchos otros seguimos dando lo mejor de nosotros para nuestra Promoción y nuestro Colegio, intentando desde nuestros lugares de trabajo, contribuir lo mas posible a cambiar este país que tanto necesita trabajo, honestidad y entrega. Ojalá Dios nos bendiga para poder cumplir con lo que nos propusimos.

 

 

(*): Lionel Taboada es Ingeniero Civil

y militante activo e incondicional de la gran

Promoción ’80 de nuestro querido Sanca.

 

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